jueves, 30 de enero de 2014




La imaginación del signo.

“La imaginación del signo” es un texto donde Roland Barthes habla sobre la grandeza de los símbolos, mediante un análisis que muestra la fascinación que se tiene por la interpretación que tenemos los seres humanos al observar dichos elementos.

Existen clasificaciones que manifiestan diversas diferencias en los símbolos, el cual cada una revela su relación, conciencia e imaginación existente en ella.



El signo implica tres relaciones:

  1. Interior: Une su significante a su significado. Y deriva a una “Relación Simbólica”, donde el símbolo es puramente convencional.
     
  2. Exterior:
  1. Virtual: Une el signo a una reserva específica de otros signos, ya sean similares o no similares. Esto conlleva a una “Relación paradigmática”, que es el vínculo que tiene hacia sus “hermanos” (virtuales).
    En esta relación implica la existencia, donde se distingue gracias a la menor diferencia necesaria y suficiente para operar un cambio de sentido.
     
  2. Actual: Une el signo a otros signos del enunciado que le preceden, tal como sus signos vecinos adyacentes (actuales). De aquí proviene la “Relación Sintagmática”.
    Además, muestran la sucesión de varios pasos indicados mediante estos elementos.
     

Cuando existe el interés sobre el significante, directamente se presta atención a una de estas relaciones, que es el “Simbolismo”. Varios motivos han generado la iniciación de un análisis donde se centran en una sola dimensión del signo, que son las “Conciencias Semiológicas”.

La visión o perspectiva del signo se le conoce como conciencia y se pueden analizar de tres formas:

  1. Conciencia simbólica: Relación entre significante y significado, donde a pesar del enlace, lo esencial es el signo, más no el significante, que nunca es más que un determinado.
    Se comportan dos consecuencias de la verticalidad de la relación: la verticalidad en la cual parece ser solitaria y otra donde aparece como relación analógica.
    El símbolo es rico, y desborda fuerza y movimiento de su respectivo contenido; no es simplemente una forma de comunicación, sino un instrumento de participación.
    Imaginación simbólica: En ésta conciencia el vínculo de la forma y del contenido, está impulsada por el tiempo, donde se vive el mundo de una forma superficial e implica una imaginación de la profundidad.
     
     
  2. Conciencia paradigmática: Es cuando las formas de dos signos se comparan y tienen alguna relación con sus “hermanos”. Define el sentido, no como el encuentro entre significante y significado, más bien lo observa como una modulación de coexistencias, donde se genera la homología.
    Imaginación paradigmática: Esta conciencia  es una imaginación formal que ve desde su perspectiva, donde el significado está ligado a determinados significantes virtuales.
     
     
  3. Conciencia sintagmática: Es conciencia de las relaciones que unen los signos entre sí, al nivel del discurso mismo. Puede prescindir del significado,  más que una conciencia semántica, lo es estructural.
    Ésta se acerca más a la práctica porque imagina los conjuntos operacionales.
    Imaginación sintagmática: Esta figuración prevé en su extensión la contemplación del signo. Se trata de una imaginación “estemmática” cuando sus vínculos son antecedentes o consecuentes.
     

El análisis de los signos es muy amplio y estructurado, tal es su impacto que ha generado diversas investigaciones en busca de la verdadera interpretación, pero no siempre es un estudio, ya que la verdadera imaginación aprecia al signo como un objeto de visión y no como un objeto de conocimiento. 

Finalmente se manifiesta que la pura simplicidad no existe en los signos, es más bien la complejidad que tiene una simple reacción al percibir a éstos; transformando la perspectiva que cada quien construye con sus conocimientos y figuraciones a través de la pureza de una imagen con significado.